La Homologación Individual es una de las opciones para poder poner en circulación un vehículo nuevo sin matricular que está recogida en el Real Decreto 750/2010 de 4 de junio por el que se regulan los procedimientos de homologación de vehículos de motor y sus remolques, máquinas autopropulsadas o remolcadas, vehículos agrícolas, así como de sistemas, partes y piezas de dichos vehículos.

Para la tramitación de una homologación individual de un vehículo completado, es necesario que el fabricante de segunda fase (carrocero) cumpla con una serie de requisitos como son:

  1. Estar al día en la Conformidad de la Producción (COP).
  2. Poseer todos los Informes H actualizados necesarios para la justificación del completado del vehículo, comprobando que tanto los dispositivos instalados como las medidas finales están incluidos en los mismos.
  3. En el caso de que el fabricante quiera firmar sus propias Fichas Técnicas, además, debe estar dado de alta en el Registro Nacional de Fabricantes y Firmas Autorizadas.

En caso de cumplir con estos requisitos previos, existe cierta documentación imprescindible que debe presentar al Servicio Técnico, o bien el fabricante, o bien su representante, que consiste en:

  • El Acuerdo de Colaboración entre los fabricantes de las distintas fases implicados en el carrozado o bien el “Informe Sustitutivo” emitido por el fabricante de la primera fase.
  • La Ficha Técnica Tipo C (CoC) del vehículo.
  • La Ficha Reducida del vehículo transformado.
  • La Memoria Técnica que ampare dicha modificación.
  • La Solicitud de Homologación Individual.

Entre las transformaciones más habituales en este campo, nos encontramos con camiones cajas abiertas, isotermos y frigoríficos. El cometido del Servicio Técnico es el de velar porque la transformación realizada sobre el vehículo sea acorde a la documentación que acompañará al informe que tiene que emitir, para que la Autoridad de Homologación conceda la Contraseña Unitaria correspondiente.